21 mayo 2018

EL CEPILLO DE DIENTES

RELATO BREVE


Cuando Fernando se despertó ya no estaba a su lado en la cama. Gabriela entraba temprano a la oficina donde trabajaba como secretaria de un Contador.

Eran las ocho y media, y él también tenía que ir a trabajar al banco. Todavía estaba somnoliento y con movimientos inseguros se levantó y fue hasta el baño.

El espejo del baño estaba escrito con lápiz labial “ANOCHE ESTUVISTE MARAVILLOSO...!!”

Entre sorprendido y orgulloso, Fernando trataba de enfocar su rostro en el espejo, para comprobar que tenía los ojos hinchados y un aspecto inequívoco de haberse despertado con la sensación de no haber dormido bien.

Mientras tanto pensaba que su relación con Gabriela avanzaba más rápido de lo que él hubiera deseado. Se llevaban muy bien y la pasaban bien juntos. Había buena química entre ellos, pero él tenía la sensación de que algo no funcionaba.

Ella estaba muy entusiasmada y se veían casi a diario, y era muy habitual que se quedara a dormir en su departamento. Hasta tenía unas llaves, porque se iba a trabajar más temprano que él.

Fernando en cambio, estaba un poco agobiado por la situación, porque sentía que estaba perdiendo su independencia que tanto valoraba. Tenía un muy buen puesto en el banco, y en los últimos tiempos había estado muy ocupado en su nueva promoción, ya que su jefe le había comunicado que el próximo mes se creaba una nueva gerencia, y él era el candidato más firme para ocupar el puesto.

Esto mejoraría su posición económica aún más. Fernando había podido dejar de alquilar, y comprar su propio departamento con una hipoteca muy conveniente, con una tasa de interés preferencial que le habían ofrecido en el mismo banco.

También con ayuda del banco, se había comprado un auto de gama media, pero de buen equipamiento, y disfrutaba de aquellos logros. Estaba muy enfocado en el progreso de su carrera en el banco, y eso hacía que a veces no le diera importancia a otras cuestiones personales.

Mientras reflexionaba sobre estas cuestiones y trataba de ver su rostro reflejado en el espejo escrito con rouge, tomó el cepillo de dientes y se higienizó.

Al dejar nuevamente el cepillo en su lugar, se sorprendió de que al lado había otro cepillo de dientes de color violeta.

Pensó rápidamente que le pertenecería a Gabriela, y que al salir apurada y se lo habría olvidado en el baño. Intentó despreocuparse del tema y se metió en la ducha.

Pero mientras dejaba caer el agua tibia en su cabeza cubriendo su rostro con las manos, no podía dejar de pensar en el cepillo de dientes.

Es una tontería – pensó – No tengo que preocuparme por tonterías…

Cuando terminó de ducharse, tomó la toalla para secarse, y se dio cuenta que en el perchero había dos toallas.

¿La toalla de Gabriela? – se preguntó –

Eso confirmó la sospecha que daba vueltas en su cabeza respecto del cepillo de dientes.

Le corrió un frio helado por la espalada. Se secó como pudo y saltó de la ducha desesperado para abrir la puerta del placar.

Abrió el cajón donde habitualmente guardaba la ropa interior en forma desordenada,  y estaba toda doblada y acomodada prolijamente.

No terminaba de asombrase cuando vio todas sus camisas colgadas prolijamente de un lado del placar, y del otro lado, la ropa de ella. En otro cajón, se acomodaban prolijamente conjuntos de ropa interior de Gabriela.

Esto confirmaba lo que había sospechado desde el principio al ver el cepillo de dientes. Había sido víctima de una invasión silenciosa en su propia casa.

Empezó a notar detalles que antes no había percibido, producto de la despreocupación que había tenido por la dedicación full time a su trabajo.

La chica que venía los lunes a ayudar con la limpieza del departamento, sorpresivamente le había avisado a Gabriela que no vendría más. Sin embargo el departamento lucía extrañamente prolijo y limpio.

Fernando se sintió fastidiado. Fue a la cocina a prepararse un café, con la intención de despejar su mente y poder entender lo que le estaba pasando.

Abrió la alacena para buscar el frasco de café, y descubrió que todo estaba raramente ordenado. 

Había cosas que jamás hubiera comprado. ¿Té verde? – ¿qué carajo es esto?

Todo estaba prolijamente ordenado. Había condimentos extraños y una provisión de productos que jamás consumiría. En lugar del paquete humedecido de sal, había un coqueto salero de vidrio.

¿Qué hace un frasco de edulcorante en mi alacena? – se preguntó.

Le costó tragar el primer sorbo de café negro. Estaba excesivamente amargo, porque no había podido encontrar el azúcar en la alacena, y él no consumía edulcorantes artificiales.

Mientras tanto, se sorprendió de ver su biblioteca tan ordenada, con todos los lomos de libros alineados y perfectamente acomodados por tamaño.

¿Hermann Hesse al lado de Jorge Bucay?  ¿Qué hace un libro de Bucay en mi biblioteca?

Fernando no podía salir de su asombro. ¿Cuando había ocurrido todo esto sin que él lo pudiera percibir?

No podía pensar claramente lo que le estaba ocurriendo, y mientras trataba de ordenar su cabeza le entró un mensaje de WhatsApp en el celular.

Gabriela: ¿Qué te parece si esta noche cenamos en casa?
Fernando: ¿En casa…?
Gabriela: Bueno…  en tu casa…  [Emoticón de carita sonriente]
Gabriela: Había pensado en cocinarte algo rico… y más sano..
Fernando: ¿más sano?
Gabriela: Si. Estás consumiendo muchas grasas últimamente. Tenés que cuidarte más mi amor… [Emoticón de hamburguesa]
Fernando: ¿y vos vendrías a ser la que me va a cuidar..?
Gabriela: Uyyy… hoy tenés un mal día…??  [Emoticón de carita enojada]
Fernando: No vengas esta noche. Quedé con unos amigos para comer en el Burger [Emoticón de hamburguesa]
Gabriela: [Emoticón de carita de asombro]

Esa fue la última vez que se comunicaron por mensajes.

Gabriela nunca pudo entender por qué Fernando decidió terminar la relación, a pesar de haberse encontrado dos o tres veces a tomar un café para aclarar las cosas.

A los pocos días el jefe de Fernando lo llamó a su oficina y le dijo – El puesto es tuyo, felicitaciones señor gerente..!! 

Fernando pensó que su vida comenzaba a encarrilarse nuevamente, y se sintió mejor.

El lunes siguiente, Gabriela fue al departamento. Habían quedado con Fernando, que pasaría a dejar las llaves y retirar sus pertenencias.

La recibió la chica que se ocupaba de la limpieza, que Fernando había vuelto a contratar.

La chica le había preparado un bolso con toda su ropa prolijamente acomodada, y también le entregó una caja que Fernando le había preparado para que se llevara.

Gabriela empezó a entender algunas cosas, cuando vio que en la caja además de Bucay y sus otros libros, estaba el frasco de edulcorante, los condimentos naturales, y hasta un paquete de milanesas de soja congeladas.

Arriba de todo en la caja, Fernando le había puesto el cepillo de dientes.

Eduardo Esarte


05 febrero 2017

La edición de audio en la Radiodifusión

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Introducción

He leído muchos artículos publicados por expertos y profesionales del audio, dando consejos y haciendo sus recomendaciones de cómo se debe hacer una buena toma de grabación, como se debe editar, mezclar, ecualizar, procesar y masterizar el audio, para obtener los mejores resultados profesionales, pero siempre están centrados en la producción musical, y pocas veces toman en cuenta a la radiodifusión, que también es una rama del audio profesional, pero con características singulares.

Como en tantos otros aspectos, el tratamiento del sonido en la radio y la TV, tiene particularidades propias del medio, que hacen que haya que tener en cuenta consideraciones especiales, que son muy distintas de las de otras ramas del audio profesional, como el sonido en vivo, o la grabación y masterización musical. Son mundos totalmente diferentes.

Este artículo, además de fijar una posición personal frente al tema tratado, es un compendio de los errores más comunes que he podido detectar durante los últimos más de 20 años, prácticamente desde que existe la edición digital.

Como docente del ISER, me ha tocado evaluar trabajos de edición de estudiantes egresados en todo el país, y he podido apreciar cómo se repiten en reiteradas ocasiones los errores más comunes, muchos de los cuales, reflejo en este trabajo.

Hace mucho tiempo que tuve la idea de escribir un artículo para tratar este tema, pero quise hacerlo con el rigor profesional que se merece, ya que estoy seguro que va a generar controversias entre mis lectores.

No todos piensan de igual modo, y ciertas prácticas, que pueden parecer adecuadas, más por la habitualidad de su utilización que por su fundamento, no siempre son la mejor elección.

No obstante acepto las discrepancias que pudieran existir en el pensamiento de cada uno, y dejo abierta la posibilidad de agregar los comentarios que deseen, sobre muchos de los conceptos planteados en este artículo, que estoy seguro que generarán polémica, por inscribirse dentro de lo que se conoce como la “loudness war” o la guerra del volumen.

La llegada de la digitalización y el fácil acceso a las herramientas de edición, mezcla y procesado de audio, han hecho que muchos aficionados, sin los conocimientos formales necesarios, accedan a producir materiales radiales de diversos tipos, que no siempre son aptos para su emisión.

El tratamiento del audio en la radio comienza en el micrófono y termina en el parlante del receptor del oyente. Es lo que se conoce como una cadena de audio, ya que cada uno de los dispositivos por los que atraviesa, constituye un eslabón más de esa cadena, que se va entrelazando con otros, hasta conformarla como una unidad, donde la calidad final, va a estar determinada por la calidad del eslabón más débil de la cadena.

A la hora de ponernos a editar audio para la radio o la TV, tenemos que tener muy en claro este concepto, y tomarlo en cuenta para no cometer errores que puedan producir pobres resultados.

De nada sirve hacer un maravilloso trabajo de edición, si después en el aire, no va a sonar como esperábamos.

Es importante saber, que si bien se pueden considerar ciertas generalidades válidas para todas las radios, cada una tiene un sonido particular, en función de la calidad de su equipamiento, y de la calibración y configuración de sus procesadores de audio.

Por eso cada Operador debe saber cómo se comporta la cadena de procesamiento de su emisora y en función de eso debe ir corrigiendo su modo de trabajo en la edición.

Este artículo no pretende transformarse en un compendio técnico, lleno de fórmulas matemáticas que solo un técnico especializado pueda entender, sino más bien en una guía conceptual para los profesionales que trabajan en los medios.

Analicemos entonces, de un modo sencillo, que todos puedan entender, cuales son las cuestiones que debemos tomar en cuenta a la hora de editar audio para radio o TV y sus respectivos fundamentos.

1.         El ancho de banda disponible en el medio:

Una emisora de FM o TV analógica, a lo sumo, puede modular una frecuencia máxima de entre 14 y 15 Khz, y una de AM con mucha suerte, puede llegar a los 10 Khz, o menos, dependiendo de las características de su antena y de la tecnología de su equipo transmisor.

Al momento de editar en formatos digitales, cuando disponemos de una herramienta con un ancho de banda que va  desde los 20 Hz hasta los 20 Khz, debemos tener en cuenta que muchos detalles finos, tanto en las frecuencias más altas, como en las más bajas, no se van a escuchar en la emisión final que recibe el oyente.

Si estos detalles son importantes conceptualmente, o su utilización es parte simbólica importante de la pieza que se está editando, deben ser repensados, porque de lo contrario no van a producir el efecto esperado.

Por eso es muy importante que cuando se producen materiales para la radio, se los verifique cómo suenan en la emisión de aire, y vayamos haciendo las adaptaciones necesarias para que suenen mejor, y nada se pierda por estar fuera del rango del ancho de banda disponible.

2.         El piso de ruido y la distorsión:

Los sistemas de radiodifusión sufren múltiples distorsiones en los procesos de emisión y recepción de ondas electromagnéticas, que hacen que la calidad de la recepción disminuya considerablemente respecto de la generada en los estudios.

Cuando editamos con auriculares, o con altavoces de campo cercano y equipamiento de calidad profesional, escuchamos un audio muy distinto del que van a escuchar nuestros oyentes.

Por este motivo, a la hora de editar, debemos tener en cuenta este factor, que seguramente, y principalmente va a afectar a la inteligibilidad del audio, y como dijimos antes, la clave está en probar cómo suena el material al aire, y si no obtenemos los resultados esperados, modificarlos.


3.         Problemas de fase:

Cuando editamos un material para radio, generalmente lo hacemos en estéreo, para que pueda servir tanto para FM como para AM, pero no siempre comprobamos al finalizar la edición, cómo suena en mono.

Cuando se suman dos canales estéreo, suele ocurrir que se producen cancelaciones en frecuencias coincidentes de fases opuestas, haciendo que la grabación suene desagradable al oído, estrecha o apagada en ciertas circunstancias.

Sabemos que dos frecuencias con la misma amplitud, pero con distinta fase (180º de desfasaje entre ellas), se anulan, pero darnos cuenta de ello durante la edición, es más complicado.

Si las tratamos como una señal estéreo y cada una de ellas la reproducimos en canales separados suenan en el centro, pero si las sumamos para generar un canal mono desaparecen.

En este caso el fasímetro, o el vectorscopio (Vector de fase) nos pueden ayudar a monitorizar dicha señal. Si la fase tiende hacía +1 las señales están en fase. Si tienden hacia -1 están fuera de fase. La mayor parte de los editores de audio, y algunas consolas también, cuentas con herramientas de este tipo.

Este mismo efecto suele provocarse con las reverberaciones. Pasa muy a menudo que una reverb exuberante y muy trabajada desaparece cuando los dos canales se suman en un canal mono.

Si escuchamos el material en mono, antes de cerrar la edición, estamos a tiempo de corregir estos desvíos, y obtener un mejor resultado final.

4.         El control de los niveles:

El control de los niveles en la radio es algo básico y fundamental. No solamente debemos mantener la uniformidad de los niveles de una pieza del principio al fin, sino que además ese nivel debe ser el adecuado para su emisión en una consola de radiodifusión y coherente con el resto de las fuentes de programa.

Para eso no nos podemos valer del oído, simplemente, sino que tenemos que tomar referencias válidas y normalizadas con el uso de los instrumentos que disponemos. Hay que usar los vúmetros.

Es necesario saber también que hay una diferencia entre el mundo digital y el analógico en cuanto al manejo de los niveles, pero ambos tienen sus equivalencias, y hay que conocerlas y respetarlas.

Muchas veces he escuchado decir a algunos supuestos “expertos”, que la forma correcta de grabar en el dominio digital, es usando los niveles tan altos como sea posible, sin llegar a cortar los picos (Clipping).

Bueno, esto no es tan así. De hecho estoy convencido que, al menos en el mundo de la radio, no es así.

Los instrumentos de medición que se utilizan en el mundo digital (editores en general) son medidores de picos, que se denominan PPM (Peak Program Meter) donde el valor máximo posible corresponde al 0 dBFS (Digital Full Scale DFS, o simplemente FS).

Este fondo de escala no debe ser superado porque se producirá el recorte de los picos (Clipping)

Pero la lectura de un PPM no dice nada de cuan fuerte puede sonar una señal de programa. Es más, la lectura suele engañar al operador inexperto, provocando generalmente la saturación del material en producción.

Lo más aconsejable es utilizar un Vúmetro (VU) que refleja el promedio del nivel de la señal, y no los picos máximos, y que se calibra entre los -20 VU y los + 4 VU como los que equipan las consolas analógicas y que los Operadores están más acostumbrados a utilizar, promediando la modulación alrededor del 0 VU (Entre -3 y +3 VU generalmente). Es lo que se conoce como nivel de referencia o nivel nominal.

El sector comprendido entre el nivel de referencia y el punto de distorsión del sistema, es el margen de seguridad, y se denomina headroom. Generalmente está destacado en color rojo, y nunca debe ser excedido.

Cuando esto ocurre, muchos instrumentos tienen un led de color rojo, que se enciende cada vez que un pico de señal supera el headroom. En condiciones normales este indicador debe permanecer apagado siempre, o encenderse solo ocasionalmente.

En este punto es bueno recordar, que el 0 VU del Vúmetro, equivale a una salida de audio analógico +4 dBu  (1.228 V), que corresponde a la modulación del 100% de un transmisor de radio.

Todo el equipamiento de la cadena de audio, procesadores, sistemas de enlace, entradas de transmisores, etc. está normalizado para funcionar con ese nivel.

Claro que si lo analizamos en términos de sonoridad, que es mucho más complejo, tampoco el Vúmetro refleja una medición real, pero ese es otro tema para analizar más a fondo, que no tiene que ver con este artículo, y que quizás abordemos en otro posterior.

5.         El rango dinámico:

Existe la falsa creencia, de que cuando se graba para radio o TV, y en especial si las piezas son comerciales, se debe “explotar” el volumen para que llame la atención del oyente. Cuanta más contundencia y más loudness (sonoridad) más fácil será captar audiencia.

Las tandas publicitarias tienen un nivel sonoro más alto que el resto de la programación para diferenciarse de ésta, y para lograrlo recurren a los compresores que permiten crear mezclas con volumen alto, mucha pegada y en un plano muy destacado.

Este comportamiento forma parte de la tendencia conocida como Loudness War (en español La guerra del volumen) que también se ha generalizado en las masterizaciones musicales, tema que habitualmente es tratado en las publicaciones de la industria musical por la polémica que ha generado.

Este realce aparente del volumen en la edición se realiza mediante la compresión del rango dinámico de las pistas, o bien lo que es peor, la normalización de volumen relativo de una grabación, o directamente mediante el uso de limitadores, que suenan mucho más agresivos aún.

El rango dinámico, dicho de forma sencilla, es la diferencia entre los sonidos más fuertes y más suaves en una grabación.

Como la amplitud máxima nunca puede ser superada porque entraríamos en los niveles de distorsión, el volumen general sólo puede ser incrementado reduciendo el rango dinámico.

Esto se logra incrementando el volumen de las partes más bajas, mientras que los picos más altos son severamente disminuidos o en el caso de limitadores simplemente eliminados.

Por eso en los casos extremos de compresión, se introduce distorsión o recorte de la forma de la onda de la grabación.

Una vez procesadas de este modo las piezas, se ven como un “ladrillo” en el monitor de forma de onda del editor, en vez de tener los altibajos habituales de los distintos sonidos, como las voces, la música y los efectos.

Así se ve una grabación normal, con un buen rango dinámico:


Así se ve la misma grabación, luego de haber sido aplicado una compresión excesiva:


Si el resultado de tu edición se ve en pantalla como se muestra en la última imagen, algo estás haciendo mal.

El problema de comprimir excesivamente el rango dinámico, es que privamos a los procesadores de audio de la emisora, de los recursos que estos necesitan para hacer bien su trabajo.

Un buen procesador de audio, bien calibrado, aplica el uso meticuloso de la compresión multibanda, realzando la pegada, destacando la presencia de las bajas frecuencias y añadiendo claridad y brillo a las frecuencias altas, mediante el uso de diferentes tipos de algoritmos de compresión para las diferentes bandas espectrales.

Pero para poder lograr eso, necesita que le entreguemos un material de programa que no esté sobre procesado, porque de lo contrario anulamos su acción.

Lo ideal, para que los procesadores de la emisora trabajen correctamente, sería que las piezas que se usen en Radio y en TV tengan picos de señal alrededor de los -3dB para las partes más fuertes, mientras que en el resto de la pista la señal debe modular alrededor de los -6dB o -8dB. Esto nos dará un rango dinámico de unos 3 a 5dB. (Hablamos de valores de los medidores de picos digitales PPM de los editores, donde 0dB es el pico de saturación)

Otras veces he oído grabaciones en la radio, que fueron hechas dentro de un rango dinámico correcto, pero que sin embargo la pista de la voz ha sido normalizada casi al borde de la distorsión.

Este es otro claro ejemplo donde luego, el procesador de audio de la emisora, no encuentra espacio para llevar a cabo cualquier matiz o detalle sobre la dinámica del audio que controla.

En varias ocasiones he escuchado decir a Operadores de Radio, que no aplican compresiones o normalizaciones generales en las piezas que editan, y que solo lo hacen con las voces para realzar la presencia y subirlas a un plano más destacado.

Planteado de este modo parece algo razonable, pero profundicemos un poco más sobre el tema, para aclarar los beneficios y los riesgos de esta práctica.

Supongamos que tenemos una toma de voz, que para exagerar la situación, tiene determinados momentos donde el locutor susurra y otros donde grita.

Mediante el uso de un compresor, bajamos el nivel de la parte donde la voz grita tratando de emparejarla con la parte donde susurra, posteriormente subimos el nivel de todo para lograr que la parte donde el locutor susurra suene prácticamente al mismo volumen que la parte donde grita.

Habremos logrado que en términos de sonoridad todo suene parejo y que no se pierda ningún detalle. Pero cuál es el costo que pagamos por esto..??

Lo que hemos perdido en este caso tiene que ver con la expresividad, ya que nadie puede dudar, por razones obvias, que un susurro no expresa lo mismo que un grito. Habremos deformado los planos sonoros y los tonos característicos de la voz humana.

Claramente se trata de un ejemplo exagerado, que nos puede ayudar a reflexionar sobre la cuestión, y esto no significa, que en algunos casos, especialmente cuando se trata de voces no profesionales, se pueda recurrir a algún recurso de compresión para realzarla.

Una vez más nos enfrentamos aquí al dilema de la profesionalidad en los medios de comunicación y la necesidad de la capacitación formal.

Un locutor profesional entrenado y con experiencia en la comunicación, manejara no solamente el caudal de su voz para que se mantenga durante toda la toma, si no que sabrá manejar su respiración adecuadamente para que la voz se proyecte en forma correcta, y sabrá manejar sus tonos, como recursos expresivos adecuados a lo que está transmitiendo el texto.

Si trabajamos con locutores profesionales formados y responsables, el procesado de las voces será innecesario.

Si en cambio hablamos de la música, que la mayoría de la veces también está incluida en los materiales que generamos, especialmente en las piezas artísticas, también debemos conocer los costos que pagamos cuando sobre procesamos.

Al aplicar compresores y limitadores en exceso, se pierde una parte esencial de la música que son los sonidos del tipo transiente, que es la primera parte de cualquier  sonido y aporta mucha información del timbre del mismo.

Cuando se usan en exceso los limitadores, se produce distorsión por recorte, que resulta muy desagradable, ya que añade una cantidad de armónicos que antes no estaban y realmente le quita claridad, profundidad, detalle a la música.

Este tipo de distorsión también se produce durante la grabación, cuando se excede el nivel máximo y se produce el recorte de los picos, fenómeno del que ya hablamos antes y que se denomina clipping.

Por último, algo que es sumamente importante para tener en cuenta, es que al aplicar compresión a la pieza completa, se modifican los planos sonoros.

Por ejemplo, si en  la mezcla inicial habíamos previsto que algo sonara en un plano más destacado, como por ejemplo la voz del locutor, después de aplicar compresión a la mezcla completa, va a tender a sonar igual que el resto, es decir, en el mismo plano.

En definitiva, la clave está en entender la diferencia entre algo que suena fuerte, y algo que suena bien.

6.         La sonoridad

Cuál es el motivo por el que todos quieren “sonar más fuerte”..??

La respuesta está en la sonoridad, también llamada “loudness”

Cuando se comparan dos grabaciones con distinto volumen, se tiende a pensar que aquella que suena más fuerte, se escucha mejor.

Esto tiene que ver con la forma en que el oído humano responde a los distintos niveles de presión sonora o SPL (en inglés Sound Pressure Level)

Cuanto mayor es el nivel de presión sonora SPL, mejor percibimos las frecuencias altas, y las más bajas, es decir, las agudas y las graves.

El sistema auditivo humano no responde igual a todas las frecuencias, ya que el canal auditivo
forma una resonancia  en las frecuencias medias, que en esencia son las frecuencias de la voz, amplificándolas para su mejor comprensión.

Este fenómeno tiende a normalizarse a medida que se perciben mayores niveles de presión sonora (volumen).

Por ese motivo, la mayoría de los equipos de audio más sofisticaos, cuentan con un filtro de loudness que refuerza las frecuencias altas y bajas cuando se escucha con niveles bajos de volumen.

Es muy común encontrar estos filtros en los receptores de radio y reproductores de CD de automóviles, donde el ambiente externo es ruidoso, y se trata de no utilizar el volumen muy alto, porque puede obstaculizar el manejo.

Como dijimos en el punto anterior, la única forma de incrementar la sonoridad, es mediante la compresión. La pregunta que nos hacemos, es si esto debe ser efectuado en la edición, y la respuesta es que no.

Las emisoras de radio, cuentan con una cadena de procesado que se ocupa de estos temas, aplicando compresiones en rangos multibanda, que es mucho más apropiado, reforzando lo que hay que reforzar en cada banda de frecuencia, y por otro lado, ya vimos que los receptores, también se ocupan del tema de la sonoridad.

El ajuste de los procesadores de audio de una emisora de radio, es una tarea que debe ser desarrollada por profesionales de amplios conocimientos y experiencia en el manejo de este tipo de dispositivos.

Sonar más fuerte no significa que se suene mejor. La compresión descontrolada incorpora más distorsiones, como la pérdida de la claridad, la calidez, y  en general un deterioro de la calidad del sonido final.

7.         Los efectos

Los efectos se usan en la edición para el refuerzo semántico de la palabra.

Cuando hablamos de semántica nos referimos al significado de las palabras, y a las ideas o conceptos que éstas simbolizan, y por lo tanto cuando hablamos de refuerzo semántico, nos referimos a la revaloración de ese significado primario que tienen las palabras.

Mediante los recursos de edición y montaje sonoro podemos lograr fortalecer o acentuar el sentido de una frase o sonido, o reforzar su expresividad sonora.

Es una forma de agregar valor icónico respecto del valor lingüístico de las palabras, y se lo utiliza para expresar o comunicar ideas, o como dijimos antes, para reforzar el significado de las palabras.

La composición de una pieza artística o publicitaria en radio, debe resultar atractiva logrando que el receptor se involucre con lo que escucha, ya que esto favorece la fluidez de la comunicación.

Las personas desarrollamos a lo largo de nuestra vida, determinadas habilidades de percepción sonora,  que hacen que mediante el oído podamos percibir gran cantidad de información de un modo inmediato.

Desde el montaje coherente de una pieza sonora, podemos transmitir mucha más información que a través de las palabras solamente, ya que hay cuestiones de códigos simbólicos, que auditivamente son mucho más universales que el mensaje hablado.

El refuerzo semántico actúa valorizando determinado concepto que se quiere priorizar por sobre los demás, y por lo general, se recurre a técnicas de procesado de sonoridad, superposición de sonidos, distorsión, cambios de planos sonoros, etc. Lo que vulgarmente conocemos como “efectos”.

En este punto debemos considerar tres cuestiones básicas, que habitualmente nos llevan a cometer errores, que producen el resultado contrario al que buscábamos obtener.

·         El abuso de los efectos:

El primer error que se comete es el abuso de la utilización de los efectos o recursos de edición.

En la comunicación gráfica, cuando se intenta reforzar una idea o palabra en particular, se la destaca con un cambio tipográfico. Por ejemplo, se usa una tipografía distinta, de otro color, de mayor tamaño, o se la destaca en “negrita”.

Esa palabra destacada, cobra relevancia por sobre las demás.

Pero qué pasaría si abusamos de este recurso, poniendo muchas palabras en negrita, con diferentes tipografías colores y tamaños..??

El texto se convertiría en un mamarracho incomprensible e ilegible, y donde todo perdería su significado, porque se ha abusado de los refuerzos, y estos han perdido relevancia.

En el sonido ocurre lo mismo. Se puede utilizar un recurso de edición o efecto, para reforzar una idea que se quiere destacar, pero en una pieza de 20 segundos, no puede haber cinco efectos distintos, o más, como solemos escuchar en algunas radios.

En este caso, merecería aplicarse la popular frase en forma inversa: “Lo que abunda, daña…”

·         La pertinencia de los efectos:

Cuando se incorpora un efecto sonoro en el montaje de una pieza, éste debe ser pertinente. Debe tener una explicación o un motivo por el cual se lo usa.

Los recursos sonoros se usan para generar empatía y cercanía con las personas, se reconocen y recuerdan mucho más fácilmente, y se puede apelar al uso del humor, la gracia o la emoción, como factores generadores de imagen positiva.

Pero estos deben ser coherentes y adecuados a los códigos simbólicos, creencias y tradiciones, que maneja el universo del espacio social al que nos dirigimos y que forman parte de nuestro universo simbólico de la sociedad.

Para ejemplificar en otro orden, no sería pertinente, por ejemplo, entrar a un velatorio cantando y bailando, ya que dicho contexto no amerita una conducta semejante.

Por eso, la pertinencia de los recursos sonoros que se utilizan en el montaje, debe ser clara, explícita, y comprensible para la audiencia.

Muchas veces, se utilizan recursos de edición que no tienen ninguna explicación, ni una lógica en el contexto de la pieza, y se los agrega porque “me gusta cómo queda..”

Si hay algo en tu edición que no resulte pertinente, o que no puedas explicar claramente porqué lo agregaste, mejor no lo incluyas…

“Me gusta” o “No me gusta” no son categorías que podamos utilizar en el ámbito profesional. Un auténtico profesional debe pensar en términos de si es pertinente o no lo es. El gusto personal no cuenta.

Es un error muy común en los improvisados amateur que no han tenido acceso a una formación profesional adecuada, recurrir al gusto personal: “Pongo esta cortina, porque me gusta esta música...” en vez de pensar si en realidad la cortina resulta adecuada y pertinente.

Otras veces, se intenta transmitir determinada idea o concepto, y el recurso que se utiliza no lo logra. En eso casos, es mejor, repensar el recurso utilizado, hasta encontrar el que sea adecuado y pertinente.

Un colega docente del ISER, del área de la TV, siempre les dice a sus alumnos, una frase que, con su permiso, ahora hago mía, y es que “las excusas no se televisan”.

Las excusas no se televisan, o en este caso no se transmiten por radio, significa que la forma de comunicarnos con nuestros receptores, es a través de nuestra producción de los contenidos, y que no podemos dar explicaciones a la gente, de porqué las cosas no salieron como estaba previsto.

No hay excusas ni explicaciones posibles.

·         La inteligibilidad de los efectos

Por último me gustaría abordar el tema de la inteligibilidad, palabra complicada, si las hay, por la cantidad de letras ‘i’ que posee, pero que constituye una cuestión básica para la comunicación.

Antes hablamos del sobre procesamiento, y de los resultados adversos que produce en el material editado.

Además de la pérdida o modificación indeseada de los planos sonoros, que son también fundamentales para que el oyente perciba la ubicación espacial de lo que escucha, está la pérdida de la inteligibilidad, es decir que el oyente no puede entender claramente lo que se trata de expresar.

Cada vez que aplicamos una distorsión, una reverb, un chorus, un filtro de fase, un echo, un compresor  o un limitador, perdemos inteligibilidad.

Yo puedo entender que cada vez que abrimos el menú de plugins del editor, la tentación de usarlos todos es muy grande, pero como ya dije anteriormente, debemos ser conscientes que primero está la eficacia de la comunicación, que debe ser clara y limpia.

De nada sirve que resaltemos una parte de un texto, cuando por hacerlo, se pierde la inteligibilidad.

Algunas consideraciones finales:

Para poder comprender acabadamente todo lo expresado en este artículo, además de algunos conocimientos técnicos, es necesario desarrollar un criterio profesional que guie todas las acciones.

Ser Operador de Estudios de Radio no es un oficio. Es una profesión. Hay una diferencia muy grande entre ambas categorías.

Un oficio se relaciona más con los trabajos manuales, en donde el trabajador debe ser muy hábil para realizar una tarea específica.

Generalmente el oficio se aprende trabajando directamente con la materia, es decir, se aprende empíricamente, y básicamente desde de la experiencia.  Por ejemplo un carpintero, un zapatero o un relojero, forman parte de los oficios.

Una profesión en cambio, requiere de un aprendizaje formal. Se enseña en las universidades o institutos terciarios, ya que requieren conocimientos especializados.

Un profesional tiene el respaldo académico para realizar un trabajo específico. Ejemplos de profesión: Médicos, Ingenieros, Periodistas, Locutores, Operadores, etc.

Nadie debe confundirse. Para realizar un trabajo profesional de edición en radio, es necesaria la capacitación formal de nivel superior o terciario.

Hoy en día, cualquier aficionado puede bajarse un editor de audio por Internet, y aprender a usarlo rápidamente. El tema es que no va a saber qué decir, ni cómo manejar los contenidos, ni los códigos comunicacionales.

Para eso hacen falta conocimientos profesionales. El uso de las herramientas tecnológicas no es lo que define a un profesional. Lo que lo define, es su nivel de conocimiento de las técnicas comunicacionales, y la creatividad que aporta en la realización, que debe ser relevante y pertinente.

Un Operador de Estudios de Radio es un comunicador social y no un técnico. De nada sirve conocer mil plataformas tecnológicas, si no sabemos de qué manera comunicar.

Con diferentes matices, los medios de comunicación poseen sus características propias. La radio en  particular posee códigos comunicacionales complejos, ya que solo cuenta con los recursos sonoros.

Es necesario cuidar la esencia de la radio, sin que existan elementos disruptivos que hagan perder la magia y el sentido artístico de la misma.

En los últimos tiempos se ha producido un relajamiento de las reglas de la buena realización radial, y la falsa creencia de que alterando las mismas, o mediante la improvisación, se logra un producto más relajado y distendido que los oyentes aprecian. Esto no es así. De ningún modo.

La innovación en los medios, no está dada por el grado de disrupción de los modos tradicionales, sino por el uso creativo de esos mismos elementos. Es necesario conocer las reglas antes de transgredirlas, y esto es algo que pareciera que no ocurre.

Es decir que la aparente trasgresión, no es tal, sino que más bien se trata de desconocimiento y falta de aprendizaje formal.

Cuanto menos competente sea un profesional, más confiado estará de su trabajo, y peor calidad tendrá el resultado final del mismo

Un buen Operador, nunca está del todo conforme con el resultado obtenido. En cambio a un mal Operador se lo identifica cuando se jacta de lo bien que hizo su trabajo.

El trabajo de edición en radio insume tiempo. No hay que apurarse por entregar un material. No se debe aceptar un deadline imposible de cumplir.

No se deben pasar por alto las etapas de un correcto trabajo profesional. Las tareas de pre y posproducción insumen tiempo, y otro tanto la edición y realización final.

No cumplir con estas etapas conlleva al fracaso seguro, y una mayor inversión de tiempo para corregir los errores cometidos.

Después de escuchar varias veces un trabajo de edición, el Operador termina acostumbrándose, y pasando por alto los errores cometidos, para terminar considerando que su tarea está perfecta.

Pero para el oyente que lo escucha una sola vez, solo vale esa primera audición, y si la pieza no es los suficientemente convincente y efectiva, la pasará por alto.

Un Operador responsable, hará escuchar su trabajo a otras personas, y tomará en cuenta sus críticas después de la primera escucha. Es como sacar una foto. El que escucha se queda con esa imagen inicial y no recibe ninguna clase de explicación de lo realizado. (Recuerden que las excusas no se televisan) Si la pieza no funciona en la primera escucha, no hay que escucharla de nuevo. Hay que modificarla para que funcione.

Espero que estas recomendaciones, puedan servir como guía para los profesionales de los medios de comunicación, y para cambiar la escena de los medios, que en los últimos años, lejos de progresar, han involucionado.

Muchas gracias a todos los que se tomaron la molestia de leer este artículo. Espero que les haya sido útil.


Prof. Eduardo Esarte

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26 febrero 2016

La tecnología, destruye el empleo..??

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Hace algunos días, el Banco Central dispuso que los bancos puedan enviar a sus clientes los resúmenes de cuentas o de tarjetas de crédito a través de medios electrónicos, tales como el correo electrónico o el acceso a través de home banking, un servicio por el que no podrán cobrar cargos ni comisiones.

Pero las presiones del dirigente camionero, Pablo Moyano no se hicieron esperar, y realizo una movilización de más de un centenar de trabajadores frente a la sede del Banco Central en el microcentro porteño, por la amenaza del supuesto recorte de 4.000 puestos de trabajo en la rama de Correos.

En medio de negociaciones paritarias con el gremio, el BCRA se vio forzado a flexibilizar la norma y disponer la implementación de modo gradual a partir del segundo semestre.

Si Google fuera una empresa argentina, seguramente hubiera recibido presiones del Sr Moyano para que no implementen el correo electrónico gratuito, y que se obligue a la gente a enviar sus comunicaciones por carta, para que los carteros no pierdan sus empleos.

Con la misma lógica, el Centro Cultural del Bicentenario, rebautizado con el nombre del ex
Presidente Kirchner, hoy seguiría siendo el Correo Central, y desde allí se despacharían  cientos de miles de envíos postales, y en cada esquina habría un buzón rojo, como en la Buenos Aires de antaño.

O tal vez la multinacional Kodak que fabricaba cámaras fotográficas no hubiera desaparecido, dejando a cientos de miles de personas sin empleo en todo el mundo.

La pregunta sería: se puede resistir el avance de la tecnología y la modernización de una Nación con el argumento de que con eso se protege el empleo de la gente..??

Si lo vemos desde el punto de vista que propone Moyano, seguramente es legítimo defender los puestos de trabajo. Pero la pregunta que se impone, es si no sería más lógico que empecemos a pensar como reinventarnos, y a crear otro tipo de empleos, que no sean los que la tecnología ya demostró que resultan ociosos.

Argentina es un país periférico, y como tal tiene un destino incierto, si no empezamos a pensar en grande, y a planificar a largo plazo una estrategia de crecimiento, que nos asegure reinsertarnos en el concierto de las naciones, y avanzar hacia un mundo moderno.

Reitero, es probable que esté bien proteger el empleo de los carteros, pero mejor sería pensar cómo vamos a crear empleos dentro de 10  o 20 años.

Singularity University es una institución académica en Silicon Valley cuya finalidad es reunir, educar e inspirar a un grupo de dirigentes que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad.

Su nombre hace referencia a la llamada singularidad tecnológica. Se ubica en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California y está dirigida por Ray Kurzweil.

La escuela está patrocinada por Google y por la NASA, y no está prevista como una universidad acreditada, sino que tiene la intención de complementar las universidades tradicionales.

En la Argentina, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires firmó un acuerdo mediante el cual se trabaja en proyectos educativos guiados por investigadores de esta Universidad.

En un extenso informe que se puede leer en el sitio de Singularity U, se afirma que un joven de 20 años que hoy inicia una carrera universitaria, tendrá unos siete empleos a lo largo de su vida laboral, y solamente dos de ellos serán tradicionales, pero los otros 5 estarán vinculados a tecnologías que hoy, todavía no conocemos.

Entonces volvemos a plantear que la base de nuestro problema se encuentra en la educación, y en cómo vamos a formar a nuestros jóvenes con las herramientas del futuro, para lo cual esa formación tendrá que ser flexible, inclusiva, de calidad y adaptable a un paisaje laboral que no cesará de cambiar, y que en muchos casos no conocemos.

Federico Pistorno es un joven italiano de apenas 26 años, periodista y escritor, empresario social, educador científico, activista y orador público galardonado. Es licenciado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Verona, y casualmente, o mejor dicho, no por casualidad,  en 2012 se graduó de la Singularity University de la NASA Ames Research Park.

Este joven escribió un libro cuyo título resulta muy provocador: “Los robots robarán tu empleo, pero eso está bien..”

Vale la pena leer el libro, para lo cual es necesario despojarse de prejuicios y creencias, y tratar de analizarlo desde un punto de vista amplio y abierto, y hasta quizás un tanto utópico.

No estoy ciento por ciento de acuerdo con la visión de Pistorno, pero es un punto de partida interesante para empezar a pensar los problemas del futuro, y no quedarnos solo con el discurso de Moyano protegiendo a sus carteros.


En el video de más abajo, pueden ver una presentación de TEDx de Vienna, donde Pistorno explica la teoría que desarrolla en su libro. Vale la pena verlo.


18 enero 2016

EL PATO DE LA BODA

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Hace poco tiempo, publique un post referido a Antonio Gramsci, y su famosa teoría de la hegemonía cultural, tan famosa como anticuada, ya que data del siglo pasado.

Increíblemente, muchos de estos pensadores, de origen marxista en su mayoría, tan lejanos a la realidad del mundo actual, son los que sostienen el discurso supuestamente progresista del gobierno de la Señora Fernández de Kirchner.

La usina de este pensamiento, probablemente sean los integrantes de Carta Abierta, un grupo de intelectuales que huelen a naftalina, porque parece que no se han enterado de la caida de los grandes relatos del siglo pasado, ni tampoco parece que se han enterado de la desaparición de la Unión Soviética, y la caída del Muro de Berlín, registrados entre mediados y fines de la década de los 80’s

Sobre el final de uno de sus últimos discursos antes de terminar su mandato, desde el predio de la ex ESMA, Cristina con su habitual irascibilidad, denunció a los gritos:

“Ahora no nos meten más al Pato Donald, tenemos a Zamba"

Haciendo referencia al muñequito K animado del canal Paka Paka, que ella y sus seguidores consideran como la encarnación de la cultura nacional y popular, yuxtapuesta al infame y foráneo Pato que representa la conspiración imperialista contra la patria.

Esta visión maniquea del mundo que tiene el kirchnerismo, no admite medias tintas. O estás a favor de ellos, o en contra.

Pueblo o antipueblo. Patria o antipatria. De izquierda o de derecha. Militante popular o gorila. Nacional y popular o neoliberal.

Seguramente, Cristina no pensaba de esta manera cuando en 2005 llevó a su hija Florencia a Orlando a visitar los parques de Disney.

Pero porqué Cristina eligió al Pato Donald como ejemplo de la cultura foránea infantil,  y no a Mickey, por ejemplo, o a algún otro dibujo animado más moderno, que sería mucho más pertinente, porque la verdad es que los chicos de la actual generación, tampoco miran al pato Donald en la tele.

Algunos quizás ni sepan de quién estamos hablando. Mucho menos miran a Zamba. Gracias a Dios.

A Cristina le gustaba parecer erudita en muchos temas, y para ello se hacía asesorar por las personas en las que depositaba su confianza, para que le expliquen cosas que después repitía en sus discursos.

La referencia al Pato Donald que hizo Cristina no es casual. Se condice con la doctrina antimperialista de los años 70’s que a ella tanto la embelesa.

Alguien le habrá contado que en el año 1972, el belga Armand Mattelart, junto al argentino-chileno Ariel Dorfman escribieron un pequeño pasquín, que dio en llamarse “Para leer al Pato Donald”

Es un ensayo breve, que analiza desde el punto de vista marxista la literatura de masas, concretamente las historietas cómicas publicadas por Walt Disney para el mercado latinoamericano.

Los autores lo describen como “un manual de descolonización”, y plantean que las historietas de Disney son un reflejo de la ideología de la clase dominante, y que usan a esos personajes como difusores de esa doctrina. Nada más descabellado.

Recuerdo haber leído este libro cuando estudiaba en la Universidad de La Plata, y me pareció patético, porque no podía creer que se llegara a semejante nivel de imbecilidad para tratar de encontrar conspiraciones donde no existen.

Por ejemplo, se hacía referencia a que los personajes no tenían padres, y cosas semejantes, para tratar de demostrar que allí había mensajes subliminales hegemónicos del imperialismo.

También recuerdo haber tenido reñidas discusiones, con algunas docentes de la Universidad, que ahora son muy conocidas por su activa militancia en el gobierno, por este tema, y haber cuestionado duramente esos anticuados planteos.

Y como no me gusta, quedarme con una sola opinión, comencé a buscar información sobre el tema y sobre sus autores.

Ariel Dorfman es un escritor y guionista muy conocido en Estados Unidos y Europa y este libro que escribió con Mattelart, que también es un escritor muy reconocido, rápidamente se convirtió en un clásico de esa época.

Dorfman nació en Argentina, se crió Chile, donde se nacionalizó y fue un estrecho colaborador del ex Presidente Salvador Allende, y actualmente vive en Estados Unidos, donde es profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Duke.

Lleva escritas cinco novelas, varias obras teatrales, y recibió el premio Laurence Olivier por “La Muerte y la doncella”, llevada al cine por Roman Polanski.

En el año 2009, vino al país, para presentar su nueva novela “Americanos, los pasos de Murieta” en la Feria del Libro, y el diario Clarín le hizo una entrevista para el suplemento Ñ, de la que extracto y transcribo las siguientes preguntas y sus respuestas:

¿Desde que escribió "Para leer al Pato Donald" hasta ahora, cómo cambió su visión de la cultura?
Ese libro fue escrito en un momento de lucha social en Chile y dentro de una revolución que intentó cambiar todo. Se escribió en diez días, en el calor de la lucha por la supervivencia. Y yo diría que si uno mira la obra del Pato Donald, no como problema ideológico sino como forma de escritura, es una apropiación latinoamericana de un mito norteamericano. Y si uno lo piensa, esta novela no es tan diferente: es la apropiación latinoamericana de un mito norteamericano, incluso de un Estado norteamericano entero, California. En un sentido, aquí está el encuentro de América latina con Norteamérica, tratando de ver cuáles son los límites de confrontación pero también de encuentro. En los 70, yo veía a los Estados Unidos como intentando apropiarse de nuestra cultura.

¿Y cómo es su visión ahora?
Ahora es muy distinto. Este es el libro de alguien exiliado, de alguien que intenta renarrar la historia de los Estados Unidos entera, y también narrar de una manera diferente la historia de América latina. No creo que haya muchos libros que narren a California desde la perspectiva latinoamericana. Es la obra más ambiciosa que he intentado. Fue escrita en inglés y luego traducida, pero el inglés en el que escribí la obra ya tenía un fantasma del castellano adentro.

¿Qué pasa con la cultura de Estados Unidos en la era de Obama?
En un sentido, el libro del Pato Donald sigue vigente. La estructura que nosotros vimos en los comics de Disney se ha globalizado. Disney es más global que antes. Pero también se matizan mucho más las cosas, en el sentido que la realidad es mucho más compleja que lo que yo retraté en ese libro. Yo vivo en los Estados Unidos y la visión que tengo de la cultura norteamericana es muy diversa hoy, hay cosas de allí que si las importan acá son más liberadoras. No necesariamente todo lo que viene del norte es negativo, y tampoco las cosas que hacemos acá son todas positivas. Creo que ha habido una evolución.

¿Tiene fe en Obama?
Lo que significa Obama es la posibilidad de un cambio paradigmático en cuanto a lo que se discute. En este momento se está discutiendo en los Estados Unidos qué modelo de sociedad queremos. Antes eso era impensable en los Estados Unidos y el mundo. Se está discutiendo en todas partes, en los medios, en las esquinas, en los bares, en las escuelas. Porque hay una crisis muy grande, y es evidente que esta crisis abre la posibilidad de una discusión a fondo acerca de la justicia social y de un cambio de un modelo económico también. Y creo que eso es muy importante

Creo que no queda mucho para decir, después de leer esta entrevista al autor de “Para leer al Pato Donald”

Queda claro, que en el nuevo siglo, las ideologías de los 70’s quedaron en la historia, como una visión parcial y anticuada de la realidad. Tan anticuada como el Pato Donald.

No es posible que sigamos postulando como verdades reveladas a estos relatos del pasado. El mundo avanza, la cultura evoluciona y se globaliza, y los relatos de los nacionalismos extremos están muertos.

El Kirchnerismo en 12 años de gobierno, no hizo otra cosa que llevarnos al pasado, desaprovechando las mejores oportunidades que tuvimos en el contexto internacional para progresar.

Sería bueno que los argentinos reflexionáramos, y que de una vez por todas empecemos a mirar hacia el futuro, y pongamos a la Argentina en el lugar que se merece. Están las condiciones dadas para que lo hagamos.


Prof. Eduardo Esarte

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